viernes, 1 de octubre de 2010

Juvencio y su mundo - Sinopsis

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JUVENCIO Y SU MUNDO
Sinopsis

Juvencio es un campesino pobre del rancho Los Lobos, Municipio de Salamanca, en el Estado de Guanajuato, viviendo a horcajadas entre dos creencias. Por una parte, la que le dejaron los frailes evangelizadores y que le han transmitido sus padres, con sus santos sufrientes y sus amenazas del fuego eterno. Por otra parte, sus creencias ancestrales, venidas desde antes de la llegada de los españoles.

Este mundo sincrético y la ignorancia en que se desenvuelve, lo lleva a una aventura increíble. Por principio de cuentas, un viejo chamán le avisa de un gran peligro que le amenaza; dicha amenaza se cumple y el pobre indígena ve arrebatada su sombra y con ello pierde su materialidad. De la noche a la mañana la vida se le complica, entre su madre enferma y su esposa en espera del primer hijo.

El chamán le indica que los dioses le han encomendado a Juvencio, la realización de ciertos trabajos, a fin de recuperar su sombra y su vida. El llevar a cabo estas tareas, lo hace recorrer diversos rumbos, desde el Cerro de las Cruces en la Marquesa, a la zona arqueológica de La Quemada en Zacatecas, para luego encaminarse a las ruinas arqueológicas de Tula, Hidalgo, culminando su compromiso en Tecolutla, Veracruz, lugar de partida del mítico Quetzalcoatl.

Novela corta, de nueve capítulos que nos lleva a recorrer los caminos de México en un tiempo indefinido, en una época no muy lejana de nuestro tiempo.


Sergio A. Amaya S.
Mayo de 2010
Ciudad Juárez, Chih.

domingo, 19 de septiembre de 2010

PURUAGUA - Sinopsis

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Puruagua es el nombre de una población del Municipio de Jerécuaro, en el Sur de Guanajuato, establecida alrededor de una hacienda de tiempos de la Colonia, hogar de los Encomenderos de aquella época.
La historia se desarrolla en los primeros años del Siglo XIX, siendo el Encomendero don Francisco de Urzúa, quien enviuda al nacer su hija Ana María, para criar a la niña, elige a una joven madre que se encuentra criando a su primer hijo, Serafín, quien con el tiempo se convierte en el heredero de los conocimientos de su abuelo chamán, Abundio Casimiro.
Los niños, hermanos de leche, se crían cada uno en su mundo, el de ella, de lujos y dispendios; el de él, de miseria y esclavitud.
La semilla de la libertad está latente en el espíritu de Serafín, quien en bus ca de ella, conoce al Cura Morelos y posteriormente al Cura Hidalgo y, sin participar directamente en la guerra de Independencia, colabora en la fabricación de pólvora y municiones.
En forma paralela se va desarrollando el amor entre Ana María y Serafín, culminando con la mezcla de sangres, dando lugar a una larga descendencia de mestizos.
La historia es contada por los ancianos del pueblo, durante el tiempo que lleva la construcción de una obra de agua potable y es contada al Ingeniero José Fortuna y a su Ayudante, Pedro Basurto, quienes viven los mágicos momentos que la naturaleza reserva al hombre en esos paisajes de montaña que enriquecen nuestra Geografía.

viernes, 4 de junio de 2010

SINIPSIS - Una aventura increíble

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En una aventura anterior, Francisco y Serginho, dos hermanos, conocieron a un extraterrestre de nombre Xaltano, en esta ocasión y aprovechando unos días de vacaciones escolares por al Semana Santa, los amigos emprenden maravillosas aventuras, guiados por el extraterrestre, quien vive a bordo de su nave, oculta en la Luminaria principal del conjunto denominado las 7 Luminarias, en Valle de Santiago, Guanajuato.

Guiados por Xaltano, los hermanos hacen un interesante viaje al pasado, al tiempo conocido como Jurásico, donde conocen diversas variedades de animales y plantas de esa época. Por medio de vistas a diferentes alturas, les mostró cómo era la tierra en un principio, un gran continente llamado Pangea y a consecuencia de terribles terremotos se fueron formando enormes fallas geológicas, dando lugar al desprendimiento de grandes porciones de terreno, lo que fue formando los continentes como se conocen en la actualidad.

Simultáneamente a esta aventura, los hermanos participan de las festividades de Semana Santa en Rincón de Parangueo, lo que les permite vivir viejas tradiciones y ceremonias litúrgicas a las que han asistido en compañía de sus padres.

Llevados por su amigo extraterrestre realizan otros viajes, entre los que destaca una vista a lo que es el llamado "hueco de la capa de ozono", algo que les viene a poner en claro lo que han estudiado en la escuela.

Sin duda, sera una Semana Santa inolvidable para este par de aventureros.

domingo, 9 de mayo de 2010

Sinopsis - Muerte en la Madrugada

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SINOPSIS

MUERTE EN LA MADRUGADA


El Comandante Agustín Solís es un Agente Investigador del Servicio Secreto de la Ciudad de México, solterón por plena convicción, a fin de dedicar todo su tiempo a ese trabajo que es su vida misma. La historia se desarrolla en la década de los setentas. Solís es un insólito policía para aquellos tiempos, en que la corrupción y la opacidad en las investigaciones, eran el denominador común, pero como alguien debería hacer las investigaciones serias, sus jefes lo toleraban, pues además sabían que era un hombre incapaz de delatar los malos manejos de la dependencia.

Juvenal Heredia, Arturo Alvírez y Gustavo Samaniego, eran tres jóvenes Agentes puestos bajo las órdenes del Comandante Solís, plenamente conscientes de que su único ingreso era el determinado como sueldo mensual; a cambio, recibirían la mejor enseñanza en la investigación policiaca.

Los cuatro policías se enfrentan a unos curiosos casos de homicidio, que tienen en común un tatuaje que representa una calavera y una flor de lis. A partir de ello, llevan al lector por sitios conocidos de la Capital de México, conociendo algunos de sus sitios populares y peligrosos, así como otra esfera, donde se mueven el dinero y el lujo.

El final, un tanto insólito, nos pone de manifiesto de que en esa gran ciudad, es posible encontrarse con las cuestiones mas extrañas y extravagantes.

domingo, 10 de enero de 2010

SINOPSIS - LOS MONJES DE LA CRUZ

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Fray Justino y Fray Andrés, son dos religiosos enviados de España a fundar una casa de su Orden en la Capital de la Nueva España, la época es a finales del Siglo XVI y principios del XVII. Después de una travesía de poco mas de tres meses, los religiosos desembarcan en la Villa Rica de la Vera Cruz. Las condiciones del clima de la costa, les obligan a permanecer hospedados en la Casa Franciscana de la villa Rica durante cinco meses, en espera de que pase la temporada de lluvias y tratar de llegar a Xalapa antes de la temporada de los Nortes.

A principios de Septiembre los Hermanos de la Cruz se pusieron en camino; se habían integrado a un grupo de viajeros, quienes iban escoltados por una Partida Militar, pues eran frecuentes los ataques de indígenas descontentos con la presencia de españoles en sus tierras. El viaje fue penoso, pues el cruzar por esas tierras pestilentes hacía lento el paso de las carretas y las caballerías. Los Hermanos viajaban en sendas mulas, animales resistentes para esos viajes por terrenos difíciles. A finales de Septiembre arribaron a la Villa de Xalapa, dejando atrás las tierras bajas que tantas molestias les habían causado. Fuera de pequeñas escaramuzas, no habían tenido mayores dificultades con las bandas de asaltantes de aquellos lugares.

Los Hermanos llevaban cartas de presentación para el Padre Rector de la Casa Franciscana, donde fueron recibidos con auténticas muestras de cariño, siendo alojados en una pequeña celda, con el mismo austero amueblado que tenían las de los hermanos residentes. En la semana que permanecieron en Xalapa, Fray Justino escribió cartas a sus Superiores, informándoles de las condiciones del viaje y de lo que pensaban que podrían tardar para llegar a la Capital de Nueva España. Escribieron también algunas cartas a las autoridades de la Capital y, desde luego, al Señor Arzobispo, quien ya estaba enterado de su próxima llegada.

Ocho días después reiniciaron su viaje, esta etapa ya la harían a bordo de una carreta de pasajeros, pues el tiempo de lluvias así lo ameritaba, además habría que vencer un paso de montaña muy complicado. El siguiente lugar de descanso sería Perote, en la parte mas alta de la montaña; viaje que les llevó casi doce horas de traquetear en la carreta, que trasmitía a sus ocupantes, las irregularidades del camino de tierra. En Acultzingo se cambiaron caballerías y se arregló la rueda de una carreta, que milagrosamente llegó, luego de tan áspero camino. Demoraron dos días en las reparaciones y luego siguieron hacia Orizaba, en la parte alta de la montaña. Era solo un caserío grande que cobraba vida cuando llegaban las carretas. Un clima frío y húmedo cubría de niebla el poblado. Fray Justino y Fray Andrés ocupaban las horas haciendo oración y confortando a las almas que se acercaban a ellos.

Cuando de lo alto de la montaña divisaron el Valle, asiento de la Capital de Nueva España, no cabían en sí de admiración, pues las descripciones que habían recibido de personas que habían vuelto a España después de la conquista, se quedaban cortas, ante la magnificencia del panorama que tenían en el horizonte.

Como durante todo el viaje, los Hermanos de la Cruz se presentaron en el Convento de San Francisco, en la calle de Plateros, donde fueron recibidos con esa alegre cortesía que caracterizaba a los Hermanos Franciscanos, que mucho se alegraban de que hubiera religiosos preocupados por la evangelización de los indios.

Al día siguiente de su llegada se apersonaron en la Casa del Arzobispado para entrevistarse con el Señor Arzobispo, a quien hicieron entrega de las cartas extendidas por su Superior y la enviada por el Rey. De inmediato fue satisfecha la necesidad de un terreno amplio ubicado a un costado de la Calzada de Azcapotzalco, muy cerca del quemadero. En el sitio existían unas viejas casas que tendrían que ser demolidas. Fray Justino contrató los servicios de un Agrimensor Español radicado en Nueva España, quien se encargaría de delimitar y trazar el terreno, en tanto, Fray Justino, auxiliado por los Hermanos Franciscanos, realizaron los planos de lo que sería la Casa de los Hermanos de la Santa Cruz.

El tres de Mayo, día de la Santa Cruz, se colocó la primera piedra de la nueva Casa. La Santa Misa fue celebrada por el Señor Arzobispo, con la Presencia del Virrey y todos los funcionarios de la Administración, así como representantes de las casas de religiosos y religiosas asentados en la Capital. Fue un suceso memorable, se llevó a cabo una verbena para la plebe, en tanto la gente importante disfrutó de un agradable banquete, servido en lo que sería la huerta del convento. La casa fue bendecida solemnemente el 3 de mayo de 1605, recibiendo a sus primeros doce novicios.

Lo que los buenos Padres ignoraban era que, entre esos primeros candidatos a recibir las Sagradas Órdenes, se estaba colando un enviado del maligno; tiempo tendrían de lamentarse de esa grave situación.

Los primeros doce meses de trabajo, fueron intensos, pues Fray Justino, Fray Andrés y el recién desembarcado Fray Nepomuceno, se entregaron a la organización de la Casa, a la vez que iniciaban la preparación de los novicios, quienes, además del tiempo dedicado al aprendizaje de la Regla y al seguimiento del Oficio Divino, debían colaborar en toda la administración de la Casa, desde la elaboración de los alimentos, hasta la limpieza de toda la Casa.

La primera ordenanza de la Regla, era la obediencia, cosa que once de los novicios aceptaban ciegamente; no así el sexto, de nombre Don Juan de Sayavedra, entregado por sus padres a la Orden, acompañado de una atractiva dote, para que los monjes intentaran volverlo al buen camino, pues se había entregado a los vicios y a la disipación, alejándose de los sagrados dictados de la Santa Iglesia.

El citado Don Juan, en adelante sería simplemente llamado Juan, pues el tratamiento de “Don” debería quedarse en el mundo, dentro de la Orden, todos eran simplemente Hermanos que servían al Sagrado mandato del Crucificado.

En el mes trece, después de la Bendición de la Casa, uno de los novicios apareció muerto en la huerta, colgado de un árbol. Como era su obligación, Fray Justino avisó a las autoridades judiciales y a los padres del occiso, Don García de Salanueva y Escandón y a Doña Ana de Gracia. Don García de Salanueva era un rico mercader, con mucha influencia en las esferas del Virreinato, por lo que no tardaron en enviar al Alguacil Mayor a investigar el asunto.

Después de revisar el lugar del crimen, el Alguacil determinó que se trataba de un suicidio, por lo que autorizó a Fray Justino a levantar el cuerpo y darle sepultura. Como era su obligación, el Abad comunicó los hechos al señor Arzobispo, quien dictó excomunión mayor para el suicida y determinó que no se sepultara en lugar consagrado, por lo que se hizo la inhumación del cuerpo en los terrenos de la huerta.

Los meses pasaban y no había resultados y la Casa seguía su vida; nuevos novicios entraban a formar parte de la Orden y dos hombres, naturales de la región, fueron aceptados como Hermanos Legos, por su analfabetismo no podían ser admitidos como Novicios, pero por su dedicación a la oración, fueron aceptados para desempeñar labores de Portero, limpieza y cocina, dejando en libertad a los Novicios para dedicarse a la Liturgia de las Horas, la meditación y el estudio. Los Hermanos Legos fueron bautizados por Fray Justino, con los nombres de Antonio y Alfonso. Ellos también hacían los recados al exterior del convento.

Al día siguiente de la in humación del novicio muerto, llegó a incorporarse a la Abadía, Fray Michel, con el cargo de Boticario y encargado del Dispensario. En ausencia de Fray Justino, Fray Andrés le comunicó al recién llegado las infaustas noticias; intrigado, Fray Michel pidió al religioso le mostrara el sitio del suicidio, notando de inmediato pistas que le indicaban que en ese sitio se había cometido un crimen, así lo comunicó a Fray Andrés, tomó algunas notas e hizo unos dibujos de la escena; así también, encontró lo que pudo haber sido el arma homicida.

Para el mes de marzo de 1606, la Orden de los Hermanos de la Santa Cruz tenía ya treinta Novicios, Tres Religiosos y dos Hermanos Legos, lo que representaba una carga de trabajo constante y creciente, pues entre los tres Padres Formadores se repartían la enseñaza de Teología, Filosofía, Latín, Griego, Retórica, etc., además, poner en funcionamiento el Scriptorium para poder tener los ejemplares de los Libros Sagrados copiados de los textos que habían traído de España. No todos los Novicios eran aptos para ese particular servicio, pero todos participaban en tareas relacionadas, como la preparación de tintas y plumas, la selección y tratamiento de papeles y pergaminos, así como de las pieles de oveja para la fabricación de cubiertas.

El crimen del Novicio en el primer año de la Casa, parecería haber quedado impune, pero tanto Fray Michel y Fray Andrés, tenían muy pendiente el suceso y continuaban con sus pesquisas. Si el asesino era uno de los Novicios originales, pensaban que la confianza de no haber sido descubierto lo podría llevar a cometer algún error, de manera que todos eran discretamente observados. Otros sucesos importantes se fueron desarrollando para llevar a los frailes a la resolución del crimen.

Ffray Michel era un hombre muy interesado en la ciencia médica, por lo que, durante una estancia de apoyo a un hospital lazareto, a donde es requerido para atender una epidemia de lepra, Fray Michel conoce a un Cirujano, a quien proporciona un medicamento anestésico desconocido en México, lo que le gana la estimación del galeno, por medio del cual participa en algunas disecciones, cosa prohibida en su tiempo por el Santo Oficio.

Historia ficticia que solamente aporta ciertos datos históricos para ubicación en tiempo y lugar, pero que muestra la forma de vida en aquellos tiempos.